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Miguel Ángel Zapata Díaz, Una vida ejemplar


Septiembre 2017
El 1 de Septiembre, 2017 a las 22:30hrs. Dios respondió a la súplica de su hijo y de la familia. Aún le sobrevive Juanita, su esposa que recién acaba de cumplir 92 años y que está al cuidado de su única hija mujer, Cristina en Santiago de Chile. También sus hijos: Gamaliel, Emilio y Elías. Yo, Emilio que resido en USA donde sirvo en el Ministerio cada vez que le llamaba me decía: “Aún estoy aquí”. Dios le dio la lucidez mental hasta su último día. Su vida fue la iglesia y también la de su familia. Muchos hermanos-amigos que iban y venían desde nuestra casa en Osorno pudieron sentir la atención y generosidad de mi padre. Siempre había un lugar en la mesa para compartir con otros. Si pudiéramos dar un sinónimo a mi padre, sería: SERVIR. Donde había algo por hacer ahí estaba mi padre. Ayudando a los hermanos, cantando en el coro, administrador de la iglesia, diácono, tesorero, etc.etc. Mi padre Miguel aceptó a Cristo a los 9 años de edad y fue fiel hasta su último día. Nació el 29 de Septiembre de 1921. De una familia numerosa (15 hermanos) entre los cuales estaba el Pastor Luis Zapata, quien pastoreó en la Iglesia Central de Concepción, ahora ya con el Señor y también su hermano menor, el Pastor Abraham Zapata que vive en Talca. Creo que cinco frases parafraseadas de versículos de la Biblia describen muy bien la vida de mi padre “Fijaba siempre la mirada en Jesús…..” (Hebreos 12:2). Su prioridad siempre fue ser obediente al Señor. En todo. El cuadro que adornaba la cocina de nuestra casa en Osorno, lugar donde vivió la mayor parte de su vida, decía: “Cristo es supremo en este hogar. Huésped invisible en nuestra mesa. Oyente silencioso de nuestra conversación” Este mensaje es tal vez la mejor herencia que nos haya dejado. Cualquier circunstancia que viviéramos como familia era traída en oración delante de Dios. Orábamos hasta por los pollitos que criaba! Ejercía diariamente su fe en todo lo que hacía. Miguel caminaba con los pies muy firmes sobre la tierra, pero sus ojos siempre miraban hacia la eternidad. “No se amoldaba al mundo actual……” (Romanos 12:2) Mi padre tenía un “pararayos” muy potente contra toda nueva idea, incluso respecto a la forma de vestirse. Teníamos que hacer serios esfuerzos para “modernizarlo” un poco. Decía: “Si está bueno para que comprar otro” (recordemos que las telas antiguas eran muy, muy buenas). Pero lo más importante en su vida fue el vivir bajo los principios bíblicos. Sin ambigüedades. Aún con poca educación formal fue notable en cómo vivir su vida como hijo de Dios. El oraba siempre por sabiduría y conocimiento de Dios para vivir. Como dijo mi esposa Nirma: “Tu papá tenía los frutos del Espíritu” (….amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio propio) “No dejaba de congregarse……” (Hebreos 10:25) Esta es otra herencia de mi padre. La importancia de congregarse y compartir la comunión con Dios y los hermanos era fundamental. Amistadas cristianas que hasta hoy mantenemos. Con lluvia o con sol, caminando en el barro, con los hijos en brazos, (porque nunca quiso comprarse un vehículo) jamás dejó de asistir a la iglesia. Los sábados teníamos el ritual de preparar todo para el Domingo. Así el Domingo quedaba libre para ir a la iglesia. Había que estar media hora antes de la reunión!! Recuerdo que los Domingos decía: “Permiso….y nos apagaba la TV (en ese entonces en blanco y negro). Prepararse para ir el culto”. “Soy testigo de que daba espontáneamente tanto como podía…….” (2 Corintios 8:3). Miguel fue generoso porque puso toda su confianza en las promesas de Jesús. ¡Las creía! y ¡las vivía! En su “Microbiografía de mi vida” que escribió el 10 de Julio de 1986 cuenta: “Cuando tenía 22 años me presenté a un concurso para la carrera de maquinista ferroviario, nos presentamos 88 jóvenes, casi todos con mayor preparación que la mía pero yo oré al Señor y le dije: “Señor si tú quieres que salga bien en este concurso yo seré fiel diezmador por toda la vida” y el Señor así lo quiso”. Me consta que no falló ningún mes!! Lo primero que ponía al reverso de su colilla de pago al hacer su presupuesto mensual era: “Diezmo”. Otro ejemplo de su convicción respecto a la mayordomía integral fue cuando al vender su casa en Osorno diéramos el diezmo a la iglesia!! Muchos hermanos eran bendecidos con las primicias de la huerta de mi padre en Osorno: Cerezas, porotos verdes, ciruelas, huevos, membrillos manzanas, etc.etc. No desperdiciaba oportunidad para aconsejar amorosamente a los hermanos a que diezmaran y aprendieran a ejercer su fe y disfrutar de la provisión de Dios. Miguel Àngel Zapata Díaz murió como vivió: EN PAZ …no como la da el mundo (Juan 14:27) Mi gratitud especial para Cristina y su esposo Patricio que cuidaron del papá hasta el último día. Esto es honrar a nuestros padres! Pr. Emilio Zapata Salazar Septiembre, 2017


En Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador Directorio Comunicaciones UBACH